Un ejército de hombres grises, con eternos cigarrillos humeantes colgados de sus labios, nos está robando el tiempo. Y no sólo no nos damos cuenta de ello sino que somos cómplices. Momo es una niña que no está dispuesta a entrar en ese molde que los hombres grises quieren imponer a la humanidad. Y por eso es peligrosa y perseguida.

ilustracion momo

Este es el argumento de Momo, la novela de Michael Ende (autor también de La Historia Interminable), escrita en 1973.

45 años después, ¿nos hemos convertido todos en hombres y mujeres grises?

Hoy en día aprovechar el tiempo se entiende (mal) como hacer muchas cosas: ser muy productivo, estar atareado, ganar mucho dinero, comprar mucho (tirar mucho). Y parece que perder el tiempo es cualquier cosa que no sea eso: charlar con amigos, pasear sin rumbo, visitar a los ancianos. Jugar, leer, pintar, escribir. Soñar.

Por otro lado, nos hacen perder horas y horas de nuestro tiempo en diversiones alienantes como las redes sociales, la interminables series de streaming, o los jueguecitos para móvil basados en tareas repetitivas y absurdas que dejan nuestra mentes en «encefalograma plano».

Nos enfrentamos a una forma de vida complicada y contradictoria, debemos ser muy fuertes si queremos mantenernos libres y dueños de nuestro propio tiempo, no dejarnos comer por el estrés del trabajo, ni alienar por la multitud de distracciones a nuestro alcance, y distinguir en qué nos vale la pena, a cada uno de nosotros, invertir nuestro bien más preciado: el tiempo.

be green no es más que una pequeña empresa de merchandising ecológico, pero nos gusta lanzar algunos mensajes y reflexiones que están relacionadas con el bienestar de las personas, y del entorno en el que vivimos.

P.D.: Hoy Momo se identifica con un macabro juego/reto viral, que no tiene nada que ver con la entrañable niña de la novela.